
La sonrisa perfecta es posible
Siempre me he fijado en cómo nuestros hábitos alimenticios cambian con la edad, de hecho, no hay más que ver en lo que prefieren los niños pequeños y lo que prefieren las personas adultas. Hay una inmensa diferencia, que justamente coincide con el estado de la salud dental de los dientes. Cuando somos jóvenes tendemos a experimentar con las texturas de los alimentos, y de lo que no son alimentos. Es normal que los niños se lleven lo que sea a la boca, porque están experimentando, y al fin y al cabo tienen que aprender qué es lo que está bien y lo que no, y para ello no hay mejor manera que experimentar..













