Materiales de construcción: una compra que debe hacerse con criterio

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Hacer una paella con un arroz que se pasa y unos ingredientes de mala calidad da como resultado un plato que nadie se va a comer a gusto. Hacer un mueble de madera con contrachapado puede dar un resultado pasable a simple vista, pero seguramente no dure demasiado y sea frágil. Elegir bien esos ingredientes y esa madera es esencial para que el resultado sea el esperado y no se produzcan contratiempos como tener que tirar la comida o cambiar ese mueble que tanto nos gustaba estéticamente.

Lo cierto es que esta teoría, aplicable a todos los aspectos de la vida, la conocemos todos: si no elegimos bien los materiales o la materia prima a utilizar, no podemos esperar unos buenos resultados. En el mundo de la construcción, sucede exactamente lo mismo, pero a una escala mucho mayor que implica a terceros. Si las construcciones no se realizan con los materiales adecuados, los propietarios, los habitantes o las personas que utilicen los inmuebles y edificaciones, sean del tipo que sean, pagarán esa mala calidad en forma de averías, humedades, infraestructuras en mal estado, etc.

Más del cincuenta por ciento de las patologías que se producen en edificación tienen su origen en una mala elección o instalación de los materiales empleados. Esta estadística revela una realidad que todos los profesionales del sector conocen bien: la elección correcta de los materiales no es una opción, es la base de la seguridad y durabilidad de cualquier tipo de construcción.

La diferencia entre un material barato y un material de calidad va más allá del desembolso inicial. Hablar del coste real de los materiales implica considerar su ciclo de vida completo, es decir, la durabilidad, el mantenimiento necesario, la eficiencia energética que proporcionan y la capacidad de revalorización del inmueble. Un material que aparentemente resulta económico puede convertirse en una inversión muy cara si es necesario reemplazarlo con frecuencia o supone unos altos costes de mantenimiento.

La calidad marca la diferencia

Que los materiales en la construcción tengan la calidad necesaria es una realidad que se sustenta en cuatro pilares fundamentales, como nos han explicado los que saben de ello. En Constructora BM, con cada ladrillo colocado, construyen sueños y dan forma a un futuro lleno de solidez, la de los materiales que utiliza para proporcionar la excelencia en cada proyecto, para lo que tienen en cuenta esos cuatro pilares en los que se sustenta la elección de los materiales.

Uno de los fundamentos esenciales y base indiscutible a la hora de elegir materiales de construcción es la seguridad estructural. Los materiales de elección tienen que cumplir con las especificaciones técnicas que establece el Código Técnico de la Edificación para garantizar que la estructura puede soportar las cargas previstas a lo largo de toda su vida útil. Un hormigón que no presenta la resistencia suficiente o un acero que tenga unas características mecánicas inadecuadas puede llegar a comprometer la estabilidad de todo el edificio.

Pasamos a la durabilidad y el mantenimiento necesarios de los materiales, ya que determinan el coste real de cualquier tipo de material a largo plazo. Un revestimiento cerámico de alta calidad mantiene sus propiedades funcionales y estéticas durante décadas, mientras que uno de calidad inferior puede necesitar reparaciones o ser sustituido en unos pocos años. Esta perspectiva temporal es esencial a la hora de entender que la calidad supone una inversión y no un gasto.

Aspectos como la eficiencia energética y el confort deben ser muy tenidos en cuenta. Los materiales elegidos influyen de forma directa en el consumo energético del edificio y el confort de sus habitantes. Un aislamiento térmico de calidad superior va a reducir de forma significativa la necesidad de recurrir a los sistemas de calefacción y refrigeración, lo que supone un ahorro continuo en la factura de la luz. Además, los materiales que presentan buenas propiedades acústicas mejoran la habitabilidad y la calidad de vida.

El último pilar en el que debe basarse la elección de los materiales de construcción es la revalorización del inmueble construido. Elegir materiales de calidad se refleja en el valor que el inmueble va a tener en el mercado. Los compradores valoran aspectos como la eficiencia energética, la durabilidad de los acabados y la calidad de los sistemas de construcción, elementos que se traducen en un precio más elevado a la hora de vender o alquilar.

Etiquetas y criterios técnicos

Saber leer los certificados de calidad de los materiales de construcción es fundamental para saber los elementos que garantizan la conformidad y excelencia de los productos. Esta habilidad o conocimiento permite elegir los materiales de construcción más adecuados y de la mejor calidad, evitando sorpresas desagradables en el desarrollo del proyecto de construcción.

El marcado CE constituye un pasaporte de conformidad que representa la declaración del fabricante de que su producto cumple con la legislación y normativa europeas de aplicación. Este marcado no es opcional en los productos de construcción que se comercializan en la Unión Europea, aunque hay que saber que este marcado indica conformidad con los requisitos mínimos, pero no implica una mayor calidad.

Para interpretar esta etiqueta de forma correcta, hay que localizar la referencia a la norma aplicable, el organismo notificado que ha intervenido en la evaluación y las prestaciones declaradas del producto.

Marcado CE aparte, existen sellos de calidad en materiales de construcción que indican un nivel de excelencia superior. AENOR otorga a las marcas de calidad que certifican que su producto supera los mínimos legales y cumple los estándares más exigentes de rendimiento y durabilidad un sello de excelencia.

Estos sellos son de carácter voluntario y resultan valiosos porque implican controles de calidad adicionales, ensayos más rigurosos y un seguimiento de producción continuo. Los materiales que cuentan con una certificación AENOR N han superado los requisitos que marca la Unión Europea y los criterios adicionales de calidad, sostenibilidad y prestaciones técnicas.

Interpretar la ficha técnica de los materiales es fundamental, ya que contiene la información crucial que en muchas ocasiones se pasa por alto. Para leerla correctamente, hay que buscar datos concretos como la resistencia al fuego (clasificación Euroclase), propiedades de aislamiento acústico (DnT,w), conductividad térmica, absorción de agua y vida útil estimada.

Cada familia de materiales presenta unos parámetros específicos que determinan su calidad más allá de la apariencia o el precio. Conocer los valores que hay que verificar en la ficha técnica y cuáles son los umbrales mínimos que conviene exigir en cada material es esencial.

En los materiales estructurales como el hormigón y el acero hay que valorar la resistencia mecánica y su comportamiento a largo plazo frente a las condiciones reales de la obra. En el caso de los cerramientos y aislamientos, responsables del consumo energético de los edificios, hay que prestar atención a su conductividad térmica, la estabilidad dimensional, la reacción al fuego y la absorción de agua. Al comprar acabados y revestimientos, hay que fijarse en los parámetros que predicen su durabilidad: resistencia al desgaste, resistencia al deslizamiento y absorción de agua en pavimentos; y resistencia a ciclos de hielo-deshielo, resistencia a la cristalización de sales y absorción de agua en revestimientos de fachada.

A pesar de conocer todos estos aspectos que hay que comprobar a la hora de adquirir materiales de construcción, existen algunos errores comunes que conviene evitar. El primero de ellos es priorizar el precio inmediato sobre el coste total. Este error es el más frecuente y consiste en comparar únicamente los precios de adquisición sin tener en cuenta el coste total. A modo de ejemplo: un sistema de impermeabilización de cubierta de plástico puede tener un coste de diez euros el metro cuadrado, mientras que uno de mayor calidad cuesta veinte euros el metro cuadrado. En una cubierta de cien metros cuadrados, la diferencia es de mil euros. Si el sistema básico requiere un mantenimiento cada ocho años con un coste de dos mil quinientos euros y el de calidad mantiene sus prestaciones durante veinticinco años, el coste total del sistema básico supone tres mil quinientos euros, mientras que el de calidad se queda en dos mil, con un ahorro de mil quinientos euros.

Otro error muy frecuente es desconocer la normativa aplicable, ya que el Código Técnico de la Edificación establece unos requisitos mínimos que tienen que cumplir los materiales en función de su aplicación. Ignorarlos puede derivar en patologías graves o en la necesidad de demoler y reconstruir elementos completos del inmueble. La normativa en los materiales de construcción no es solo una obligación legal; es una garantía de que el material utilizado es adecuado para el uso previsto.

Por último, prescindir de un asesoramiento técnico especializado es muy habitual. La complejidad técnica de los materiales más modernos hace que sea necesario contar con asesoramiento especializado a la hora de adquirir los materiales de construcción. Un técnico experimentado puede identificar la incompatibilidad entre los materiales, prever comportamientos a largo plazo y optimizar la selección en razón de las condiciones de cada proyecto.

En conclusión, lo barato sale caro e invertir en calidad puede suponer, en la mayoría de los casos, el mayor ahorro en la construcción (y en otros muchos aspectos).

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