Tarot: las cartas del misterio

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Fervorosos amantes, detractores consumados y gente ajena e indiferente. Esto es lo que produce el tarot. Esa baraja de cartas cuyo nombre conocemos todos, al tiempo que la mayoría desconocemos su significado. Quien más y quien menos, ha tenido una baraja de tarot en sus manos o cerca. Otra cuestión es haberla usado o conocer sus propiedades y significados. Para muchos de nosotros, aun habiendo tenido esa baraja en las manos, sigue siendo un desconocido.

No hay que alarmarse, las cartas del tarot, son un enigma, lo miremos por donde lo miremos. Aunque para muchos, es un enigma que ayuda a descifrar y contestar a las preguntas e inquietudes humanas: ¿qué nos depara el futuro?, ¿qué nos espera en el mañana?, ¿hacia dónde vamos?, ¿cuál es nuestro camino? Estas preguntas generan ansiedad e incertidumbre en la mayoría de los seres humanos que caminan por la tierra. Con las cartas del tarot, muchos alivian dicha ansiedad.

Existen muchas y diversas opiniones al respecto, pero los que recurren a ellas o buscan información al respecto, a buen seguro, creen que, aunque sea levemente, no todo se encuentra bajo nuestro control. Algunos elementos externos, como puede ser la baraja del tarot o un amuleto, influyen en la vida y el destino.

Estas cartas, cuentan con una vibración mística y mágica con la que no cuenta la baraja española o la de póker. Precisamente esa vibración, es la que a veces, necesitamos en la vida. Sobre todo en esos momentos en los que la incertidumbre gobierna, nuestra mente se nubla por los miedos, el pasado, la ansiedad y los males que nos acosan o pueden acosar. Toda esta amalgama, nos limita y nos impide continuar. Conocer el camino a seguir, es una de las cosas que el tarot, ayuda a revelar que no descubrir. Porque, para ser sinceros, el tarot no descubre, lo que hace, como vamos a ver, es presentar una serie de símbolos a interpretar, para guiar por los caminos que, en nuestro interior, sabemos que hay que tomar.

Conociendo el tarot

Las cartas del tarot no son para jugar como otras barajas. En este caso, se trata de una herramienta que se utiliza para las artes adivinatorias y la clarividencia. En las culturas más antiguas, las pitonisas o adivinas, las utilizaban como amuleto y complemento para adivinar el futuro de aquellos que las consultaban. Como nos explican desde el Palacio del Incienso, conocen el tarot, los péndulos y por supuesto, los inciensos.

Aquellas costumbres se han ido transformando con el paso del tiempo, llegando en la actualidad a ser las cartas que se ocupan de la lectura del destino. Funcionan principalmente de dos formas que pueden ser la tirada general o para una consulta en concreto. Los expertos hacen alusión a que durante la sesión o lectura de las cartas, la experta, la baraja y la persona que va a realizar la consulta, forman un vínculo especial de manera que los símbolos y la lectura, resulten más precisas y claras. Aunque durante una sesión hay que tener en cuenta diversos aspectos, siendo uno de ellos, que las preguntas a realizar, deben ser muy claras y concretas. De esta manera la tarotista no interpreta la simbología. Otro de ellos es el tipo de lectura a solicitar, simple, rápida o compleja. En función del tipo escogido, se utilizan más o menos cartas de la baraja.

Como cabe esperar, la tarotista, necesita mucha concentración, pero la persona que va a hacer la consulta, también. En su caso, debe concentrarse en sus deseos y preguntas, con la finalidad de que las cartas se vinculen y puedan revelar toda la información.

Un mazo de cartas del tarot convencional, cuenta con setenta y ocho cartas, las cuales se dividen en lo que se denomina arcanos mayores  y arcanos menores. Los expertos explican que los arcanos menores, revelan la información relativa a los eventos pasados a razón de las decisiones propias y la naturaleza como ser humano. Estos arcanos, se encuentran representados por números y elementos similares a los que encontramos en una baraja española: copas, bastos, espadas y oros. Sobre los arcanos mayores, diremos que se trata de veintidós de las cartas del tarot y cuentan con un simbolismo de mayor complejidad, ligado de forma directa a los designios del Universo y el destino.

Los arcanos mayores, son las cartas más fuertes de la baraja y, en numerosas ocasiones son las más usadas durante la lectura, debido a que su interpretación es más amplia y compleja.

Las primeras cartas del tarot correspondientes a los arcanos mayores, representa a las fuerzas divinas. Estas son El Mago, La Sacerdotisa, La Emperatriz, El Emperador, El Hierofante, Los Enamorados, El Carro, La Justicia, El Ermitaño, La Rueda de la Fortuna, La Fuerza y El Ahorcado. Luego viene la carta número trece, La Muerte, temida por todos sin razón, puesto que su interpretación no es literal y, se considera como un puente entre la vida terrenal y el mundo espiritual.

Desde la carta que sigue, la catorce, hasta la veintiuno, se encuentran los símbolos que representan al hombre enfrentándose a su destino: La Templanza, El Diablo, La Torre, La Estrella, La Luna, El Sol, El Juicio y El Mundo. La carta veintidós, conocida como carta cero o comodín, se representa con El Loco. Este símbolo puede navegar a dos aguas, tanto en lo terrenal como en lo espiritual.

Más cosas del tarot

Las cartas del tarot han cambiado y evolucionado con el paso del tiempo, pero tan solo en el diseño. Evidentemente, no puede cambiar su simbología, ya que entonces, no sería tarot. Los símbolos deben permanecer igual, debido a que representan algo concreto. Un tarotista profesional, es capaz de leer un diseño complejo y minimalista, en tanto que uno menos experimentado, necesita ver los símbolos tradicionales para poder realizar la lectura.

De manera que el tipo de baraja a utilizar, no es tan relevante como el tarotista que va a hacer la lectura. Debe ser una persona íntegra, honesta, responsable, disciplinada y complaciente, así como con la voluntad de poner su don al servicio de la persona que va a hacer la consulta. Se trata de una disciplina adivinatoria que lo que hace en realidad, es servir y ayudar, puesto que el tarot se utiliza para la toma de decisiones vitales. Es muy consultado como guía amorosa, económica, laboral y de propósitos existenciales. Por lo que aquellos que se dedican a la lectura de las cartas, deben ser muy conscientes de que en sus manos recae una gran responsabilidad.

Respecto a los orígenes del tarot, fijar una fecha exacta no es especialmente fácil. Existen numerosas teorías entorno a su origen y antigüedad, por lo que vamos a citar solo algunas hipótesis. La primera de ellas, nos lleva al Antiguo Egipto. Existen documentos en los que se expone que existió un sistema de adivinación en los sepulcros egipcios. Este sistema contaba con símbolos y números, similares a los de las cartas del tarot. Las investigaciones realizadas, lo relacionan con un método de adivinación.

La segunda hipótesis,  nos lleva a los gitanos o bohemios, de ahí su estética y la naturaleza de su diseño original. La historia cuenta que esta civilización recogió toda la sabiduría procedente el Antiguo Egipto, antes de que el Imperio Persa acabara con ella. Aunque un tal Hermes Trimegisto, grabó todo ese saber en pequeñas piezas de metal o cuero materiales resistentes al paso del tiempo.

Otra hipótesis, muy conocida por los amantes del Tarot, es la de su procedencia de la vieja Italia. Esta teoría se origina debido a un antiguo mazo de cartas de origen italiano, de cuyas setenta y ocho cartas, se conservan setenta y cuatro. Este mazo tiene fecha del siglo catorce pero, en realidad, no se sabe nada sobre su creación o el uso que se le daba.

Por último, citaremos la teoría más aceptada. Sin duda por ser la más reciente, ya que data del siglo dieciocho. Las cartas del tarot, tal y como son conocidas en la actualidad, se crearon en la Europa ilustrada, lo que puede tener cierto sentido, debido a que la tecnología, avanzaba con mayor rapidez en esos momentos y, la contraparte espiritual, hacia sus pinitos.

Lo cierto es que ninguna teoría explica el origen y el contexto de la baraja del tarot, aunque en el siglo dieciocho, su lectura cobró mucho protagonismo.

Esto nos lleva a la nueva tendencia de la lectura de tarot, como respuesta a las necesidades del ser humano. En la actualidad, más que sentir ansiedad por el futuro, lo que se siente es pesar y necesidad de descubrir quien se es en el momento presente. Conectar con el interior y comprenderse a uno mismo, con plenitud y para poder avanzar libremente y sin miedos, hacia el futuro.

El tarot se ha vuelto algo terapéutico, capaz de explorar las profundidades de la mente humana y la vida emocional, al mismo tiempo. Con lo que se pretende alcanzar los bloqueos energéticos internos, eliminarlos y evolucionar tanto como ser humano, como espiritualmente.

Para muchos el tarot lo es todo; para otros un invento que no va a ningún lado. En cualquier caso, tan solo es cuestión de creer.

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