Qué necesitas para aprender fotografía.

Fotografía
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La fotografía es una expresión artística personal y gratificante. Aunque no lo parezca, es sorprendente toda la sensibilidad e información personal que vuelca el fotógrafo en cada una de sus instantáneas. Para practicarla es necesario formarse.

Hay quien va con el teléfono móvil haciendo fotografías de paisajes naturales, las cuelga en Instagram y se presenta como un fotógrafo. Esto es como si otra persona que  escribe cada día en un diario personal, dijera que es un escritor. Nadie duda que tenga inquietudes artísticas, pero es necesario dominar las técnicas para crear arte.

En una entrevista que concedió a la revista digital Clavo Ardiendo, el fotógrafo Alberto García Alix, uno de los fotógrafos icónicos de la Movida Madrileña, afirmo que enfocar la mirada es el alma de la fotografía. García Alix se considera un fotógrafo autodidacta, al menos en sus comienzos. Arrastrado por la efervescencia cultural que sacudió Madrid a comienzos de los años 80, cogió una máquina de fotos y se propuso dejar constancia de lo que estaba viviendo por medio de fotografías en blanco y negro.

Sin embargo, leyendo sus declaraciones, ese aprendizaje autónomo es cuestionable. A medida que se introducía en la fotografía tuvo que ir aprendiendo los entresijos de la disciplina. Nunca ofreció resistencia a aprender y a experimentar. Ese conocimiento, adquirido con los años, ha hecho que su fotografía se vuelva más madura, más personal.

No es que con la técnica haya perdido frescura; al contrario. Ahora sus fotografías expresan con más nitidez la forma en la que entiende la vida y el mundo que le rodea.

Para practicar la fotografía es inevitable formarse. Sobre todo si te lo planteas en serio. Tienes que aprender a manejar la luz, la perspectiva, el enfoque. Y conseguir que todos estos elementos físicos actúen como herramientas a tu servicio.

El equipo necesario para iniciarse en la fotografía.  

La revista Format indica que para empezar a practicar la fotografía necesitas llevar dos cámaras contigo y dos lentes. No te la puedes jugar a que una de las cámaras te falle. La fotografía se basa en captar imágenes y las imágenes rara vez se repiten. Disponer de un trípode para esas fotos en las que no quieres que la imagen se mueva y hacerse con un equipo básico de iluminación son otros de los elementos básicos.

Quien se inicia en la fotografía suele pensar que necesita una cámara muy cara, pero la realidad  no es así. Para aprender y desarrollar una buena técnica basta con tener una cámara réflex digital o una cámara sin espejo de gama media. Incluso en el mercado de segunda mano se pueden encontrar opciones interesantes para iniciarse sin gastar mucho dinero.

Más importante que disponer del último modelo en cámaras es familiarizarse con el equipo y conocer sus posibilidades. También conviene mantener la cámara en buen estado y revisar periódicamente su funcionamiento.

Los objetivos o lentes merecen una atención especial. Un buen objetivo puede influir tanto o más que la propia cámara en la calidad final de las fotografías. Para un principiante, un Zoom versátil que cubra varias distancias focales suele ser la opción más práctica. Más adelante, se pueden incorporar objetivos fijos luminosos, como uno de 35 mm o uno de 50 mm, que permiten trabajar mejor con poca luz y conseguir fondos desenfocados atractivos.

La iluminación es otro elemento fundamental. Un sencillo reflector ayuda a aprovechar mejor la luz natural, mientras que un flash externo ofrece mayores posibilidades en interiores o situaciones de escasa iluminación.

Antes de invertir grandes cantidades en material profesional, resulta útil destinar parte del presupuesto a formación y práctica. La experiencia y los conocimientos suelen marcar una diferencia mayor que el equipo con el que se trabaja.

Los conocimientos básicos de la fotografía.

La fotografía no es intuición. Hay una serie de conocimientos técnicos y físicos que el fotógrafo debe dominar, y que se suelen aprender en cualquier curso de fotografía. El blog sobre fotografía No sé ni cómo te atreves los resume en cuatro. Son estos:

  • Apertura

La apertura indica el grado de apertura del diafragma de la lente en el momento en que se va a  realizar la fotografía. Se expresa mediante valores f: cuanto menor es el número, más abierto está el diafragma y más luz entra en la cámara. Este ajuste también influye en la profundidad de campo. Una apertura amplia permite destacar al sujeto con un fondo desenfocado. Por el contrario, una apertura reducida aumenta la zona enfocada y resulta ideal para fotografiar paisajes o escenas donde se busca nitidez en todos los planos.

  • Tiempo de exposición

Este parámetro determina cuánto tiempo permanece abierto el obturador para captar la luz. Las exposiciones largas permiten obtener imágenes más luminosas, pero también aumentan el riesgo de que aparezcan fotografías movidas si la cámara se desplaza durante la toma. Cuando se utilizan velocidades lentas suele ser recomendable emplear un trípode para garantizar la estabilidad. Las velocidades rápidas, en cambio, permiten congelar el movimiento de personas, animales o vehículos.

  • Sensibilidad ISO

La sensibilidad ISO mide la capacidad del sensor para registrar la luz. Cuanto más alto sea el valor ISO, más fácil será fotografiar en condiciones de poca iluminación. Sin embargo, este aumento tiene una contrapartida: la aparición de la distorsión digital, que empeora la calidad de la imagen. Por ello, conviene utilizar el ISO más bajo posible siempre que las condiciones de luz lo permitan.

  • Distancia focal

La distancia focal determina el ángulo de visión del objetivo. Las focales cortas ofrecen imágenes amplias y abarcan una mayor parte de la escena, mientras que las focales largas acercan los elementos lejanos y reducen el campo visual. Además, modifican la percepción de la profundidad y la relación entre los objetos situados en primer plano y en el fondo.

También hay otros aspectos que se aprenden en un curso de fotografía como la perspectiva y la composición. Que son comunes en todas las artes que trabajan con la imagen, como la pintura, la escultura o el cine. Parecen conceptos complicados, pero con la práctica se terminan dominando.

Los cursos presenciales.

Algunas academias y fotógrafos realizan cursos presenciales de fotografía. El alumno acude al aula con su equipo y sigue las clases del profesor. Uno de los aspectos más destacados de este tipo de cursos es que combinan teoría y práctica desde el primer día.

El profesor imparte los conceptos teóricos, que como en cualquier disciplina son necesarios, y los liga con la práctica. Aplicándolos en el uso de la cámara fotográfica.

Hay un seguimiento continuo del trabajo del alumno. De los ejercicios que el profesor ha propuesto para comprobar si se ha asimilado la formación o para ponerlos en práctica. Esto implica que hay una corrección inmediata de los errores. Lo que puede ayudar a que alumno aprenda antes.

Las clases presenciales facilitan la resolución de dudas en tiempo real, lo que mejora la comprensión.

Muchas veces en los cursos de fotografía se dispone de material profesional especializado como lentes especiales, equipos de iluminación externa o cámaras fotográficas con una mayor resolución, que el alumno puede que no tenga en casa, pero que en clase aprende cómo funcionan y se familiariza con ellas.

El hecho de entrar en contacto con otros alumnos que tienen la misma afición e intereses que el estudiante favorece el aprendizaje y estimula su creatividad. Con frecuencia los cursos artísticos se convierten en un vivero de nuevos proyectos y en un ámbito en el que establecer relaciones que pueden perdurar en el tiempo, aunque no se practique la fotografía de manera profesional.

Por otro lado, asistir a estos cursos implica someterse a una disciplina. Adaptarse a los horarios de las clases y desplazarse a la academia. Esto es positivo, pero en ocasiones resulta incompatible con nuestros horarios y responsabilidades.

Los cursos online.

Los instructores de Photography Makers, un centro de formación que elabora cursos a distancia sobre fotografía y edición, generalmente en video y con material de apoyo, y en el que se han formado más de 1.000 fotógrafos, señala que la formación online permite que el alumno aprenda a su ritmo, utilice el tiempo disponible para formarse y repase las lecciones las veces que necesite. Ya que en muchos cursos, como los que ellos imparten, el material se queda grabado para siempre. De manera que el alumno los puede consultar, incluso cuando ha terminado la formación.

Es una alternativa ideal para profesionales y para aficionados que no pueden acudir a un curso presencial, porque sus horarios no coinciden con las clases o porque no tienen un centro de formación cerca de su domicilio.

En la fotografía, como en la música, hay una formación continua, nunca se deja de aprender. Javier Jiménez, que se dedica a la fotografía urbana cuenta que gracias a que ha aprovechado cursos online de edición, su trabajo ha vuelto más profesional y ha terminado adquiriendo un estilo personal y coherente.

Hay una duda lógica que suele aparecer cuando alguien se matricula a un curso online. Y es si la falta de disciplina y la constancia que entraña una formación presencial, y de la que carece la formación a distancia, no va ir en detrimento del alumno.

En los cursos de fotografía no suele ser así. Más que otra cosa porque la gente que los sigue es por pasión. No es como un curso para aprender alemán en el que te has inscrito por curiosidad. Los estudiantes de cursos online de fotografía invierten una gran cantidad de tiempo en aprender. Es algo que les gusta. Solo que en lugar de acudir a un centro tres días por semana de 6 a 7 de la tarde, estudian a las 10 de la noche o invierten gran parte del fin de semana en seguir las clases en video.

Las 7 reglas básicas de la fotografía. 

El blog Emotions publica un artículo interesante en el que enumera las 7 reglas básicas por las que según ellos se puede valorar que una fotografía es correcta. Unos indicadores que sirven para medir hasta que punto estás avanzando en tu formación y qué necesitas rectificar. Son estos:

  1. La regla de los tercios. Una fotografía se mide en 9 partes iguales, en 9 cuadrantes. Este ejercicio también lo debe realizar mentalmente el fotógrafo antes de disparar la foto. El objeto de la fotografía, el detalle que queremos resaltar, debe situarse en la intersección de cualquiera de los cuadrantes. Esto permite que el espectador lo capte con facilidad.
  2. La ley del horizonte. De una manera mental, debemos dibujar dos líneas paralelas horizontales que dividan la imagen en tres partes iguales. Si queremos que el cielo cobre protagonismo, debemos colocar el horizonte, la línea que separa el cielo y la tierra, en la línea imaginaria inferior. Si queremos darle protagonismo al paisaje terrestre, el horizonte lo subiremos a la línea superior.
  3. Explora nuevos ángulos. Cualquier imagen se puede captar desde distintos ángulos. Los diferentes enfoques dan una imagen distinta de la misma realidad. Estamos reflejando lo mismo, pero le damos una lectura distinta.
  4. Acercarse sin miedo a los sujetos. Vamos a llamar sujeto al objeto principal de la fotografía, al protagonista. Acercar la fotografía o la lente a este objeto permite captar los detalles. Una acción que enriquece la imagen.
  5. Adopta la altura de los sujetos pequeños. Si vamos a retratar niños, animales u objetos pequeños, debemos colocar la cámara a la altura de sus ojos o de la dimensión real que tiene, en caso de que sea un objeto. Esto permite reflejarlos tal y como son. Aporta realismo a la fotografía.
  6. Utiliza siempre el flash en el exterior. Aunque haga un día soleado, el empleo del flash disipa las sombras y favorece obtener imágenes más nítidas.
  7. Dispara en RAW. El RAW es un formato de imagen que utilizan las cámaras fotográficas digitales, gracias al cual se presentan las fotografías tal y como las captó el diagrama. Esto nos permitirá matizarlas a través de la edición.

La fotografía es un mundo apasionante por descubrir en el que la peor actitud que podemos adoptar es pensar que lo sabemos todo.

 

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