Los anillos de compromiso que se regalan en la actualidad.

Anillo de compromiso
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El número de bodas ha descendido de manera significativa en los últimos años. Este es un detalle que no se le escapa a nadie. Sin embargo, no podemos ignorar que la consolidación de las parejas es un fenómeno social con plena vigencia, aunque se dé bajo formas distintas. Un ritual que lo anticipa, en ocasiones, es la entrega del anillo de compromiso.

En el 2018, Jennifer López grabó un reggaetón urbano que se convirtió en un hit internacional. La canción se llamaba “El anillo para cuándo.” Todos entendimos que era una llamada de atención a su novio, el actor Ben Affleck. Je-Lo ha tenido muchas parejas, pero es el actor norteamericano la más destacada de ellas. Un hombre que no ha parado de entrar y salir de su vida. Como buena latina, Jennifer le exige un compromiso serio, el anillo. No por la boda en sí, sino porque una relación es de verdad o no lo es.

Las declaraciones de compromiso siguen estando de actualidad. La página web de la cadena de televisión La Sexta nos habla del turismo romántico. De parejas que se desplazan un fin de semana a un rincón especial para declarar su amor. Esta declaración se cierra muchas veces con la colocación en el dedo de la amada de un anillo de compromiso, con un bello escenario de fondo.

No se trata tanto de viajar a París y declarar nuestro amor en los Campos Elíseos. Muchas parejas españolas se desplazan a Granada y piden matrimonio en el interior de la Alhambra. Otro destino curioso para manifestar su compromiso es el Faro de Finisterre (La Coruña). Un lugar cargado de simbolismo en que el amado expresa a la amada, que con ella está dispuesto a ir hasta el fin del mundo.

Las bodas de nuestros días.

El periódico Newtral subraya que las bodas por la iglesia han descendido en España un 83% en los últimos 25 años. En las últimas tres décadas, las bodas religiosas han pasado de representar el 77% del total a no alcanzar el 17%.

No es que la gente ya no se case. En el 2024 se formalizaron más de 175.000 enlaces. Más del 80% se realizaron por lo civil.

Otro de los rasgos de las bodas actuales es que las parejas se casan más tarde. La edad media de los recién casados se sitúa en unos 36 años, mientras que a finales del siglo pasado, no alcanzaba los 30.  Muchas de las bodas que se formalizan en la actualidad son de parejas que llevan conviviendo juntos bastantes años.

Hay varios factores que explican el descenso de número de bodas y el retraso de la edad para casarse. Uno de ellos es la dificultad para acceder a una vivienda para formar una familia. Otro lo encontramos en un cambio de prioridades. Los jóvenes prefieren potenciar su carrera profesional y disfrutar su juventud antes de meterse en un proyecto tan sacrificado como casarse y tener hijos.

Curiosamente, mientras desciende el número de bodas entre la población nacional, las bodas de inmigrantes y bodas mixtas (español-extranjero) han aumentado un 18%. Se calcula que en una de cada cinco bodas que se realizan en la actualidad, al menos uno de los cónyuges proviene de otro país, aunque lleve tiempo residiendo en el nuestro.

Otro tipo de boda que se encuentra en alza son las bodas LGTBI. Las bodas entre personas del mismo sexo aumentaron un 33% entre el 2021 y el 2023. Aparte de la protección legal que representa el matrimonio, para este colectivo, casarse es acceder a un derecho que han tenido prohibido históricamente.

Con toda esta información queremos reflejar cómo la institución del matrimonio ha cambiado, cómo está cambiando la sociedad.

Los anillos de compromiso ya no son de plata.  

El anillo de compromiso es una tradición que proviene de la antigua Roma, aunque hay historiadores que encuentran precedentes en el Egipto de los faraones.

Estos anillos los llevaban sobre todo las parejas de los soldados. Aunque podemos decir que se generalizó al conjunto de la población. Los jóvenes soldados romanos colocaban un anillo de hierro a sus novias antes de partir a las campañas militares, indicando que una vez regresaran, se casarían con ellas. Durante gran parte del imperio romano, entre los siglos I  antes de Cristo y II después de Cristo, los soldados tenían prohibido casarse mientras estuvieran de servicio.

El servicio en el ejército romano duraba 25 años. Esto hacía que muchas parejas no estuvieran formalizadas ante la ley. A esto hay que añadir, que en periodos de conquista o de guerras, el soldado podría pasar años fuera de casa.

Ya, en Roma, el anillo de compromiso se colocaba en el dedo anular, se conocía como “vena amoris” (la vena del amor), ya que existía la creencia de que este dedo estaba conectado directamente con el corazón.

Tal vez, por ese origen, o para diferenciarse de las alianzas de boda, los anillos de compromiso, tradicionalmente, eran de plata. Desde el siglo XV, cuando Maximiliano de Augsburgo entregó una sortija con un diamante a María de Borgoña para pedirle matrimonio, a este tipo de anillos se le engarzó una piedra preciosa. Sin embargo, como podemos ver en las joyerías, esta tendencia está cambiando. En la web de Joyería Lorena, una joyería de Valencia especializada en joyas personalizadas y para grandes ocasiones, en la actualidad triunfan los anillos de pedida, fabricados en oro blanco y oro rosa, con pequeños diamantes insertados. Viendo su catálogo, algunos de ellos, desde luego, son preciosos.

Las alianzas de oro.    

Si bien, en la antigua Roma, el anillo de compromiso era de hierro, la alianza de boda era de oro. La costumbre de que los casados llevaran anillos proviene del Antiguo Egipto hace 4.000 años. Roma adoptó esta tradición y le dio un valor legal.

En Roma, la colocación de las alianzas cerraba el contrato matrimonial. Más que una expresión de amor, este anillo simbolizaba que la mujer era propiedad del marido, del “Dominus”. Hay que recordar que en la antigua Roma la mujer no tenía consideración de ciudadano. Rendía obediencia al marido o al padre y ocupaba un estrato intermedio entre los hombres libres y los esclavos.

Por otro lado, el hecho de que un hombre llevara una alianza de boda era símbolo de distinción social. Ya que los romanos tenían en más alta estima a los hombres casados, que a los que permanecían solteros.

En el cristianismo, el intercambio de anillos entre los casados fue una práctica habitual desde el principio. Sin embargo, la Iglesia católica no la admite hasta el siglo XIII, al considerarla una manifestación pagana. A partir de aquel momento, la iglesia la acepta y la incorpora en la liturgia de este sacramento.

Hoy muchas parejas se casan utilizando alianzas de boda de plata. Son resistentes, duraderas y elegantes y, desde luego, más económicas que las de oro. Pudiendo encontrar altos estándares de calidad por menos dinero.

Las alianzas de boda de plata, diferentes a las tradicionales de oro, reflejan hasta qué punto esta institución está cambiando.

Gestos para formalizar un matrimonio.

Aunque crece el número de divorcios y desciende el de bodas, la vida en pareja no está para nada en crisis. Incluso entre los separados y divorciados. Según varios estudios, el porcentaje de divorciados que rehacen su vida en pareja se mueve entre el 40 y el 60%. Aunque solo un 29% de ellos se vuelven a casar. La humanidad, en términos generales, es bígama.

La mayor parte de las parejas con el tiempo se consolidan y dan pasos que refuerzan sus lazos de unidad. Gestos que no tienen por qué ser pedir matrimonio, ni casarse.

Uno de los más consistentes es comprarse juntos un piso. Hacerse con una propiedad que van a disfrutar conjuntamente, manifiesta un nivel de solidez en la pareja considerable. Una amiga me dijo en una ocasión que una hipoteca une más que una boda. La dificultad del acceso a la vivienda, que atravesamos en estos momentos, está haciendo que esta opción tenga menos presencia de lo que tenía antes.

Adoptar una mascota, o varias, es otro gesto para consolidar una relación. El amor que se tiene entre sí la pareja, se proyecta hacia los animales que conviven con ellos. La mascota contrae una serie de responsabilidades que asumen y se reparten entre los miembros de la pareja. Sacar al perro a la calle todos los días, llevar a los animales  al veterinario, comprarles todo aquello que necesitan. El animal forma parte de la pareja y con él conforma una especie de familia.

Los viajes en pareja, viajes románticos, son otro gesto que contribuye a reforzar la relación. Son experiencias privadas que la pareja vive conjuntamente. Después de cada uno de estos viajes, su unidad se ve fortalecida. No son pocas las parejas casadas, o no casadas, que aprovechan cualquier ocasión para hacerse una escapada o un viaje juntos.

Como vemos, aunque las bodas no sean tan frecuentes como tiempo atrás, el compromiso no ha decaído.

  

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