¡Alúmbrame otra vez!

¡Alúmbrame otra vez!

Me encanta caminar. De siempre me ha gustado, me serena, me aporta luz interior… Todos los días ando por lo menos dos horas. Por ello, me percaté a lo largo de estos últimos atardeceres de primavera de que algunas farolas del alumbrado del camino que salía de la plaza de toros hacia la ermita de mi pueblo no alumbraban ya o se habían quedado casi sin luz. A mí por la noche dicha semioscuridad –por no decir casi total– ¡os prometo que me imponía!, y por esa razón decidí señalarlo en uno de los plenos del ayuntamiento al que acudí con varios vecinos y debo reconocer que se tomó en consideración bastante rápidamente dicho problema puesto que a las pocas semanas empezaron las obras. El resultado ha quedado a día de hoy muy bonito y elegante gracias a esta empresa de  infraestructuras viales, Industrias Duero, quien constituye un sólido grupo empresarial español fundado en 1952 y que fabrica distintas estructuras metálicas. Se trata de una empresa de seguridad vial reconocida a nivel internacional que suministra, entre otras cosas, báculos y farolas para cubrir las necesidades que pueden surgir para la iluminación de las vías públicas urbanas o en carreteras.

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¿En qué consiste el alumbrado?

El alumbrado es aquella serie de luces o sistemas diversos destinados para dar iluminación a un espacio público en concreto. Hay que saber que se trata de un servicio brindado por unas empresas energéticas a una ciudad, localidad, etc., que tiene como objetivo de iluminar las calles, las rutas, los parques, los monumentos, los edificios públicos y otros espacios concurridos por la muchedumbre. Todo ello queda a cargo del gobierno nacional, municipal o provincial. Por eso mismo, lo señalé yo en uno de los plenos del ayuntamiento de mi municipio para que se tomara en cuenta este problema de índole público. Que haya un alumbrado público es, además, fundamental para garantizar que todas aquellas tareas o actividades que se tengan que desarrollar de noche puedan hacerse de la mejor manera posible y con la mayor seguridad. Asimismo, el alumbrado sirve para intentar desalentar actos reprehensibles como lo son los robos, los ataques de todo tipo y los crímenes que suelen multiplicarse en aquellos lugares donde no existe un alumbrado o, en caso de haberlo, que éste no ilumine correctamente o suficientemente el lugar poniendo así en peligro a las personas.

Con ello, hay que subrayar que también sus fines pueden ser estéticos y estar orientados hacia objetos o detalles que se deseen resaltar. En el caso del camino de mi pueblo, los candelabros de hierro con lámparas especiales que han puesto a lo largo de éste no sólo permiten a los numerosos caminantes, joggers, ciclistas y demás transeúntes recorrer la ruta en total seguridad sino que les permite disfrutar igualmente de un paisaje idílico digno de un cuadro del pintor moderno impresionista Leonid Afremov. De verdad, cuando voy paseando por el camino bordeado por unos enormes y fantásticos olmos centenarios, una sensación de belleza y de serenidad absoluta se apoderan por completo de mi ser. A esa sensación se le podría denominar felicidad o plenitud extrema… El trabajo realizado por la empresa Industrias Duero me parece extraordinario. Su gran profesionalidad se percibe en el acto al ver el resultado final. No por nada su constante apuesta por la calidad y los más de 63 años en el sector metalmecánico lo avalan y han supuesto la consecución de sus principales homologaciones en cada actividad que se propone. Para finalizar este post, sólo añadiré que desde que el camino del pueblo ha quedado tan bonito con el alumbrado nuevo, ya no son dos horas las que ando a diario ¡sino el doble! Ea…