La presoterapia y todo lo que puede hacer por ti

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Una de mis mejores amigas tiene un problema de líquidos, sobre las glándulas linfáticas, y eso ha hecho que sus piernas estén súper hinchadas y apenas pueda caminar. Bueno, pues le han recomendado MUCHAS cosas, pero casi ninguna ha funcionado: masajes, cremas, beber más agua, caminar más… de todo. Ha probado mil cosas diferentes durante meses, y siempre pasa lo mismo: parece que mejora un poco, pero al poco tiempo se hinchan otra vez, y ella clase, se desespera. ¿No lo harías tú, si ves que no mejoras?

Hasta que un día le hablaron de algo bastante raro: la presoterapia. Y claro, cuando me lo cuenta me quedé como… ¿preso… qué? Bueno, en el  Centro de Estética Dirigido por María José Carreño, especializado en tratamientos de belleza no invasivos, enfocados en realzar la estética individual de manera natural y segura, me explicaron que la presoterapia es un tratamiento que usa presión de aire para ayudar a que los líquidos del cuerpo se muevan: te ponen unas botas gigantes que se inflan y se desinflan poco a poco, y eso hace que el líquido se mueva otra vez.

El proceso es muy sencillo: te tumbas en una camilla y te colocan unas botas largas que cubren piernas completas, a veces también abdomen o brazos, según lo que necesites. Esas botas se conectan a una máquina que controla la presión, y esas botas se inflan poco a poco: primero los pies, luego las pantorrillas, después los muslos… Es parecido a un masaje que aprieta y suelta, pero no duele. De hecho, muchas personas dicen que es súper relajante.

Tamara me dijo que la primera vez se queda medio dormida, porque es como si alguien estuviera empujando los líquidos hacia arriba suavemente. Las sesiones suelen durar entre 30 y 45 minutos, y tú solo estás ahí tumbada mientras la máquina hace lo que tiene que hacer.

Esto fue un cambio total para ella.

 

¿Todos pueden hacérsela?

Cuando Tamara me contó lo bien que le iba, la pregunté: ¿pero esto lo puede hacer cualquiera? Porque claro, lo primero que pasaba por la cabeza era “pues voy yo también”, pero no sabía si me valía, porque no tengo problemas de líquidos.

En general, la presoterapia era bastante segura y muchas personas pueden hacérsela sin problema: gente con piernas cansadas, con retención de líquidos o personas que pasan muchas horas sentadas o de pie. Se ha vuelto bastante común en centros de estética y bienestar porque da resultados bastante rápidos, lo que es un alivio para las personas que padecen de estas cosas.

Pero tampoco es algo que se haga porque sí. Hay casos en los que es importante preguntarle antes a un profesional. Por ejemplo, personas con problemas graves de circulación, trombos o infecciones deberían hablarlo con un médico, solo por si acaso, porque puede ser contraproducente. Además, en ciertos momentos del embarazo se recomienda preguntar antes de empezar cualquier tratamiento, solo por seguridad.

Tamara, por ejemplo, me contó que sí podía hacérsela porque su problema venía de la acumulación de líquidos por el sistema linfático. En su caso, justo ese tipo de tratamiento ayudaba mucho porque empujaba esos líquidos para que el cuerpo los drenara mejor y no se quedaran estancados en las piernas.

Otra cosa importante era hacerlo en un sitio que supiera lo que hacía. La intensidad se ajustaba según cada persona, así que ella no lo pasaba mal. Algunas necesitaban más presión, otras menos, y eso hacía que todo fuese más fácil para ella.

O sea, que muchas personas pueden beneficiarse en realidad de la presoterapia, pero siempre es mejor asegurarse antes de que es adecuada para ti.

 

Ayuda muchísimo con la retención de líquidos

La primera cosa que cambió en Tamara es que sus piernas emparonn a deshincharse. Ella misma me dijo que después de varias sesiones sentía las piernas muchísimo más ligeras, y encima empezó a poder andar mucho más fácilmente

La retención de líquidos ocurre porque el cuerpo acumula agua en los tejidos. Muchas veces se nota en las piernas, tobillos o pies, porque se inflaman, pesan y hace que incluso te cueste caminar, subir cuestas… vamos, cualquier cosa. Muchas personas sienten esto todos los días, pero no saben que lo que tienen es precisamente retención de líquidos.

Piensan que están cansadas o que simplemente “tienen las piernas hinchadas”, pero en realidad es el cuerpo acumulando líquidos. Con la presión que hacen las botas, los líquidos empiezan a desplazarse hacia las zonas donde el cuerpo puede eliminarlos mejor. Es como ayudar al sistema linfático a hacer su trabajo.

Tamara notó esto muy rápido. Después de las primeras sesiones empezó a ver que sus tobillos ya no están tan inflamados, y que, por supuesto, podía andar porque tenía las piernas mucho más ligeras. Dice que caminar ya no es ese esfuerzo pesado que sentía antes.

 

Reduce la sensación de piernas cansadas

Otra cosa que mucha gente comenta es lo bien que funciona para las piernas cansadas. Hay días en los que las piernas pesan muchísimo, sobre todo cuando pasas horas de pie o sentada sin moverte demasiado.

Ese cansancio aparece porque la circulación es más lenta, o sea que la sangre y los líquidos no circulan con la misma facilidad y las piernas empiezan a sentirse pesadas. Tamara me describió esa sensación como si llevara mochilas colgadas de las piernas todo el tiempo.

La presoterapia activa la circulación de forma mecánica: la presión de las botas empuja la sangre y los líquidos hacia arriba, reactiva la circulación de forma manual. Después de cada sesión, Tamara dice que siente las piernas “como nuevas”.

Camina más ligera, tiene más movilidad y desaparece ese cansancio constante que llevaba encima. Incluso gente que trabaja muchas horas de pie, como camareros o peluqueros, suele usar este tratamiento para aliviar esa pesadez diaria.

 

Puede ayudar con la celulitis

Vale, ahora viene una de las cosas que más curiosidad despiertan. Sí, la presoterapia también se usa mucho para mejorar la apariencia de la celulitis, porque puede ayudar bastante cuando se combina con otros hábitos.

La celulitis aparece cuando la grasa y los líquidos se acumulan debajo de la piel y crean esa textura irregular. La presoterapia mejora la circulación y el drenaje de líquidos en esas zonas y, al mover mejor esos líquidos, la piel se ve más uniforme con el tiempo.

Tamara también notó estos cambios, dice que la piel de sus piernas empezaron a sentirse más suave y menos “acolchadas”. Muchas personas lo incluyen dentro de tratamientos corporales porque ayuda a mejorar el aspecto general de la piel.

 

Mejora la circulación

La circulación es una de las grandes beneficiadas con la presoterapia. Cuando la sangre circula mejor, los tejidos reciben más oxígeno, los músculos se recuperan antes y las piernas se sienten más ligeras.

La presión de las botas empuja la sangre desde las zonas más bajas hacia arriba, facilitando el retorno venoso. Esto es especialmente útil para personas que pasan mucho tiempo sentadas o con poca actividad física.

Tamara, por ejemplo, trabaja muchas horas frente al ordenador. Antes terminaba el día con las piernas muy hinchadas, pero ahora me comenta que esa sensación ha cambiado bastante desde que empezó con las sesiones.

Mover la circulación ayuda a que el cuerpo elimine mejor sustancias de desecho. Todo está conectado, y por eso muchas personas utilizan la presoterapia incluso sin tener un problema concreto, simplemente para mejorar la circulación general.

 

Puede ayudar después de hacer deporte

Algo que también me sorprende cuando empiezo a investigar sobre esto es que muchos deportistas usan presoterapia. Después de entrenamientos intensos, los músculos se cargan y acumulan residuos metabólicos, y eso provoca esa sensación típica de piernas duras o cansadas, como si costara moverse incluso cuando ya se ha terminado el ejercicio.

Esto te hace tener una sensación de rigidez o de cansancio muscular. La presoterapia mueve esos líquidos y facilita la recuperación. No trabaja el músculo directamente como un masaje manual, pero mejora el entorno del músculo y hace que te sientas mucho mejor de entrenar, así que al final influye muchísimo en cómo se siente el cuerpo después del esfuerzo.

Muchos atletas la usan después de competir o entrenar fuerte. El masaje de presión ayuda a relajar los músculos y mejorar la circulación en las piernas. Tamara no es deportista profesional ni nada parecido, pero sí nota que cuando camina más o hace más ejercicio, las sesiones le ayudan a recuperarse mejor.

Con el tiempo, el cuerpo parece responder más rápido y la recuperación se hace más llevadera.

 

Puede mejorar la sensación general del cuerpo

Más allá de los efectos físicos concretos, Tamara me dice siempre que se siente mejor, no solo en las piernas, sino en todo el cuerpo. Es como si ese peso constante que llevaba antes desapareciera poco a poco y dejara espacio a una sensación más ligera.

Las sesiones son bastante relajantes. Estás tumbada, la presión es suave y el cuerpo entra en una sensación de descanso. No hay esfuerzo, no hay movimiento, solo ese ritmo de presión que va recorriendo las piernas y haciendo su trabajo sin que tengas que hacer nada.

Muchas personas dicen que incluso reduce el estrés. Y tiene sentido, porque durante media hora básicamente estás recibiendo un masaje automático mientras descansas. El cuerpo entra en un estado bastante tranquilo y eso se nota después.

Tamara sale de cada sesión con una sensación de ligereza que antes no tenía. Sus piernas pesan menos, camina mejor y tiene más energía para moverse durante el día.

 

Preguntas y respuestas típicas que te puedes hacer

La primera que siempre aparece es bastante directa: ¿duele? Y la respuesta es sencilla, no duele. La sensación es de presión en las piernas, como un apretón que va subiendo y bajando, pero sin llegar a ser molesto. De hecho, mucha gente se relaja tanto que se queda medio dormida durante la sesión sin darse cuenta.

Otra duda bastante común es cuándo se nota algo. Aquí no hay una regla exacta porque cada cuerpo va a su ritmo, pero muchas personas sienten las piernas más ligeras desde las primeras sesiones. La bajada de hinchazón más clara suele notarse después de varias, cuando el cuerpo ya ha ido soltando líquidos de forma más constante.

También aparece la típica pregunta de si se puede hacer todos los días. La respuesta suele ser que no hace falta: el cuerpo necesita su propio tiempo para ir procesando el movimiento de líquidos, así que normalmente se hacen varias sesiones por semana al principio y luego se pasa a mantenimiento según cómo evolucione cada caso.

Otra duda muy habitual es si sirve solo para estética. Y aquí hay bastante confusión. No es solo algo para verse mejor, se usa mucho en casos de piernas pesadas, retención de líquidos o problemas de circulación. Lo estético puede ser un efecto añadido, pero no es el punto principal.

 

Mitos falsos desmentidos sobre la presoterapia

Uno de los mitos más repetidos es que sirve para adelgazar. Esto suena muy atractivo, pero no es así. Lo que hace es ayudar a mover líquidos y mejorar la circulación, pero no elimina grasa corporal como tal.

Otro mito bastante extendido es que es peligrosa o que puede dañar la circulación. En realidad, cuando está bien ajustada, la presión es controlada y progresiva, así que no es agresiva. Se adapta a cada persona según su sensibilidad y su situación, lo que hace que sea bastante segura en la mayoría de los casos.

También se dice a veces que es solo un masaje caro sin resultados reales. Esta idea suele venir de gente que no la ha probado o que la ha probado sin necesidad real. Cuando existe retención de líquidos o piernas pesadas, los cambios en la sensación del cuerpo suelen ser bastante claros.

Y otro mito muy común es pensar que funciona igual en todo el mundo. Pero eso no pasa. Cada cuerpo responde diferente, y por eso la intensidad, la duración y la frecuencia se ajustan según cada caso. No es un tratamiento rígido, es algo que se adapta bastante a la persona.

Al final, hay muchas opiniones sueltas, pero cuando se entiende cómo funciona de verdad, se ve que la realidad es bastante más simple y lógica de lo que parece.

 

¿Te animas a probarla?

No sé si la necesitas por retención de líquidos, dificultad de circulación o porque te sientes cansada, pero sea lo que sea, ¡pruébalo! Es hora de que, en vez de buscar tanta información, vayas a informarte de si te viene bien, si quieres hacértelo…

¡Anímate a probarlo!

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