Los trastornos alimentarios afectan el bienestar físico y mental de quienes los padecen. En los últimos años, se ha registrado en España, un incremento de casos de trastornos de la alimentación, especialmente desde el inicio de la pandemia de la COVID-19. El diario El Confidencial explican que un 4,1% de la población adolescente sufre algún tipo de (TCA) entre los 12 y los 21 años.
Los expertos explican que detrás de los trastornos de la conducta alimentaria suelen esconderse otras patologías emocionales, y afectan, especialmente a personas con una elevada vulnerabilidad y que tardan en pedir ayuda. Este tipo de trastornos se caracteriza por presentar una alteración patológica de las actitudes relacionadas con la comida y entre los más conocidos se encuentran la anorexia y la bulimia. Las personas que padecen anorexia se esfuerzan por controlar su peso y tienen una percepción distorsionada de la imagen corporal. Además, evitan comer y realizan ejercicio intenso con objeto de perder peso.
Es muy importante aumentar la prevención y prestar una atención especial al uso de las redes sociales. Los expertos explican que cada vez son más frecuentes los pacientes entre seis y doce años que padecen esta enfermedad, porque expresan una clara preocupación por el peso y síntomas de anorexia. Muchos adolescentes y niños creen que deben mostrar en las plataformas sociales un físico delgado y perfecto. En internet abundan páginas en las que se dan consejos sobre cómo adelgazar y utilizan los hashtags #Ana (anorexia) y #Mía (bulimia).
Los psicólogos especializados en terapia para los trastornos alimentarios del centro de psicología Canvis nos explican que las causas de esta enfermedad puede ser por la baja autoestima, realizar dietas de adelgazamiento estrictas y sin supervisión de un nutricionista, un ambiente familiar desestructurado, pérdidas afectivas o factores genéticos.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de la anorexia son los siguientes:
–Pérdida de peso: la persona que sufre esta enfermedad desea un peso corporal extremadamente bajo y no quiere ganar peso, por lo que puede desencadenar comportamientos alimentarios restrictivos.
–Percepción distorsionada del peso: el paciente mantiene una percepción distorsionada de su figura.
–Complicaciones físicas: esta enfermedad puede causar una variedad de complicaciones físicas, como deshidratación, ritmos cardíacos irregulares, etc.
–Uso de laxantes: la persona con anorexia utiliza laxantes, diuréticos o suplementos dietéticos, para evitar ganar peso.
–Cambios en el carácter: las personas con esta enfermedad evitan comunicarse con los padres, y muestran síntomas depresivos y mayor irritabilidad.
–Baja autoestima: estas personas suelen ser personas inseguras y con una baja autoestima, porque no están satisfechas con su físico.
–Restricción de alimentos: Las personas con esta enfermedad tienden a restringir de manera severa los alimentos, pero en los casos más graves, evitan comer casi por completo.
–Ejercicio excesivo: también realizan ejercicio excesivo para mantener el peso bajo.
–Ausencia de menstruación: las mujeres con esta enfermedad suelen tener amenorrea, es decir, ausencia de menstruación.
¿Cuál es el tratamiento de la anorexia?
Los pacientes que padecen esta enfermedad necesitan un tratamiento, porque el especialista escoge el tratamiento adecuado y opta por la terapia cognitivo-conductual. Varios estudios han descubierto que esta terapia es eficaz y ayuda a cambiar las percepciones distorsionadas. Es muy importante que la familia también acuda a la terapia con el psicólogo, ya que los pacientes muchas veces tratan de ocultar la enfermedad.
Las personas con anorexia deben buscar ayuda médica profesional, porque esta patología suele verse asociada con otros problemas como la depresión, la ansiedad o el abuso de estupefacientes. En la terapia, el paciente sigue un plan de alimentación supervisado por un nutricionista, para transmitirle la importancia de una alimentación sana y que no es aconsejable la restricción de alimentos ni seguir dietas muy estrictas.
Es aconsejable seguir un programa de educación nutricional, por lo que el nutricionista le ayudará a comer con regularidad y a que siga unos hábitos alimentarios saludables. Las personas que sufren este trastorno deben ser tratados por médicos, psicólogos, psiquiatras y nutricionistas. Las personas con este trastorno necesitan un tratamiento y apoyo especializado para superar esta enfermedad. Los especialistas explican que la mayoría de las personas con este trastorno alimentario se recuperan.
Para un diagnóstico adecuado es necesario una exploración física y el especialista debe saber si el paciente no quiere comer o recurre a los laxantes. En la terapia se sigue unas medidas psicológicas que incluyen un programa de conducta y junto a la psicoterapia el paciente puede tomar antidepresivos, porque pueden ayudar a aliviar los síntomas de la anorexia. Pero si los síntomas son graves, el paciente tendrá que recibir tratamiento en un hospital.


