Cosas que seguro que no sabes sobre el vino

Cosas que seguro que no sabes sobre el vino

El vino forma parte de nuestra cultura desde hace muchos años. Dicen que los primeros tragos se tomaron, como no, en Egipto. Las primeras variedades semi-silvestres de uva con las que se elaboraron vinos eran rojas y producían vino tinto, pero los egipcios tuvieron la posibilidad de hacer crecer una variedad mutada que permitía elaborar vinos blancos. Así que me imagino a Cleopatra brindando, además de con cerveza, con un buen caldo.

Con el paso de los años, el vino siempre ha estado presente en nuestra vida. No hay celebración donde no esté. Incluso en la misa, donde representa la sangre de Cristo. Pero hoy te queremos contar algunos secretos del vino que seguro que no sabías. Toma nota porque son cosas muy curiosas y quizás puedas presumir de experto en la próxima quedada con tus amigos.

Un vino de todos los continentes

No hay lugar de la Tierra donde no se produzca vino. Seguro que estás pensando si puede hacer vino en la Antártida. Pues hasta hace poco tiempo este territorio era el único que carecía de viñedos, pero eso cambió en los últimos años y hoy ya existen viñedos en el continente helado. Se localizan principalmente en los Valles Secos de McMurdo, una zona con un nivel de humedad extremadamente bajo y que no están cubiertos de nieve ni hielo. Así que puedes tomar vinos en Europa, Asia, Africa, Oceanía y también en la Antártida.

Un vino con cinco sentidos

Y además de los cinco continentes, el vino también es percibido por los cinco sentidos. El tacto, cuando tocamos la copa con que lo consumimos. El gusto, evidentemente cuando lo bebemos. La vista, cuando contemplamos su color. El olfato, cuando comprobamos su aroma. Y el oído, cuando brindamos entrechocando las copas. ¿Qué te parece?

Un vino, una temperatura

No todas las temperaturas valen para tomar un vino. No hay que ser un entendido para tener claro que los vinos blancos deben servirse más fríos que los tintos. La razón es que los vinos tintos son mucho más complejos químicamente, y deben por tanto servirse a una temperatura a la que su acidez pueda ser percibida por el consumidor.

La etiqueta de una botella

Seguro que muchas veces te has preguntado qué significa todo lo que pone en una etiqueta. Pues bien, viene el año impreso en la etiqueta de una botella de vino. El año impreso en una etiqueta se refiere al año en que se recogieron la mayoría de las uvas utilizadas. No obstante, parece bastante raro emplear uvas de diferentes cosechas en un mismo vino.

En la etiqueta principal consta la categoría del vino:

  • Vino de mesa. No lleva ninguna mención al origen geográfico ni a la añada.
  • Vino de la tierra, seguido del nombre de una región.
  • Denominación de origen. Está coordinado por el Instituto Nacional de las Denominaciones de Origen (INDO) y la gestión está transferida a las Comunidades Autónomas.
  • Denominación de origen calificada, está reservada a los vinos que responden a unos criterior muy precisos de calidad y regularidad.
  • Vino de pago designa un vino cultivado y producido en un pago o finca determinado, perteneciente o no a una denominación, pero con una calidad contrastada.
  • Vino de pago cualificado: designa un vino de pago que está totalmente incluido en una denominación de origen cualificada.

Un vino en cada copa

Y por supuesto, no vale una copa normal para tomar un vino. Cada caldo tiene una copa específica. La copa debe ser de cristal o vidrio fino (nunca vidrio grueso de vaso y jamás de plástico o metal), debe ser además totalmente incolora, no esmerilada ni serigrafiada. Por ejemplo desde Export Cave nos recomienda el modelo Vid. Creo que el nombre ya da muchas pistas, ¿no? Respecto a la forma, es preferible una copa de paredes muy delgadas e incoloras, sin tallado u otros motivos ornamentales. Evitaremos todo contacto de éstas con la mano, ya que podría transmitirle su calor y olor al vino. Tomaremos la copa siempre por el tallo.

El vino y las avispas

Cuando alguna vez veas a una avispa, no salgas corriendo, lo que tienes que hacer es darle las gracias. La labor de las avispas ha sido esencial a lo largo de toda la historia. Las levaduras y hongos que hacen posible la fermentación del vino y que durante el verano crecen en la piel de las uvas, desaparecerían durante el invierno completamente si no fuera porque las avispas, a las que les encantan las uvas, las ingieren. De vuelta al nido les dan a sus larvas el alimento masticado, que estas ingieren. De ese modo las levaduras sobreviven en el estómago de las larvas durante el invierno. Cuando las larvas maduran y se convierten en avispas, vuelven a reintroducirlas en las uvas, dando comienzo al proceso de nuevo. ¿Cómo te quedas?

Pues ahora ya sabes algunos detalles más sobre el vino. Y hay muchos más pero otro día haremos otra ronda.