Un oasis de paz

Un oasis de paz

Ha llegado el verano y es momento de que afloren todo tipo de planes para disfrutar de las vacaciones. Como cada año, mucha gente se ha encontrado en una situación delicada en el trabajo, soportando intensas jornadas y descansando más bien poco, lo que no hace sino aumentar los deseos de disfrutar de las vacaciones lejos de nuestra ciudad de residencia habitual. El destino más deseado, como ya os imaginareis, son las ciudades de costa.

Barcelona es uno de los destinos preferidos por los españoles. Son muchos los que acuden a la ciudad por diferentes motivos. Mientras que unos lo hacen para conocerla en profundidad y descubrir hasta el último de sus rincones, otros acuden a la Ciudad Condal porque es el punto de partida de una gran variedad de cruceros por el Mediterráneo. Sea cual sea el motivo, disfrutar de unos días en Barcelona es motivo de alegría y algo de lo que presumir.

Para las vacaciones del año pasado mi novia y yo lo teníamos muy claro. Habíamos contratado un crucero (el primero que hacíamos en nuestra vida) que partía desde la mismísima Barcelona y que nos permitía disfrutar de ciudades como Nápoles, Roma, Florencia o Niza. No obstante, nuestra intención era la de acudir a Barcelona dos o tres días antes de que partiera el barco para así poder disfrutar de la magia que desprende la capital catalana a cualquier hora del día.

Para ello comenzamos a buscar lugares de alojamiento. Conocíamos algunos hoteles de la ciudad pero nos quedaban otros a los que acudir y que nos generaban mucha curiosidad. Uno de ellos era el hotel Mercer Barcelona, uno de los hoteles de la cadena Mercer y que también dispone de una sede en la ciudad de Sevilla. Nos habían hablado maravillas del Mercer en Barcelona y aquella oportunidad resultaba idónea para comprobar si ese lujo que todo el mundo decía que proporcionaba era realmente cierto.

A tal efecto, nos pusimos en contacto con el hotel para preguntar precios. De primeras nos daba la sensación de que la estancia en un hotel de lujo como aquel no iba a ser barata, pero sin embargo nos encontrábamos lejos de dar con la realidad. Dicha realidad no era otra que la que nos hacía comprobar que el precio que nos pedían por una habitación para dos noches y tres días entraba dentro del presupuesto que manejábamos para las vacaciones. Se trataba de una sorpresa que no estábamos dispuestos a dejar escapar.

Decidimos reservar una habitación para ese periodo de tiempo y así pasar los  días previos a la salida del crucero en Barcelona. A ambos nos encantaba la ciudad y, aunque ya la conocíamos, no teníamos ningún problema en volver a disfrutar de ella. Para nosotros todo suponía una gran ventaja.

La mejor previa para el crucero

Llegar a Barcelona con tres días de antelación a la salida del crucero fue una gran idea. En cuanto pusimos un pie en el Mercer Barcelona supimos que aquella experiencia iba a ser completamente diferente a las anteriores, mucho más especial y agradable que las demás.

Esa percepción no iba a ir para nada desencaminada con la realidad que se presentaría poco después. Un servicio de habitaciones pulcro, unas instalaciones de bandera y unos restaurantes de primera calidad conformaban una oferta que no tiene competencia alguna en toda la ciudad. Todo ello provocó que nuestro paso por el hotel fuese magnífico y que consiguiéramos descansar para lo que nos esperaba en el crucero.

Podemos comparar las diferentes ofertas hoteleras de la ciudad porque nos hemos hospedado en diferentes lugares y podemos asegurar que la mejor opción será siempre Mercer Barcelona. Jamás hemos estado más cómodos y más bien atendidos que en aquel espacio en Barcelona. Por eso, en cuanto decidamos volver a la Ciudad Condal, tendremos claro dónde situar nuestra base.