"El carril-bici"
Carlos Manuel López Ramos | Actualizado: 30.01.2010 | 11:53
Mucho nos tememos que el carril-bici fracase en nuestra ciudad. La idea es buena, y el Ayuntamiento ha sido generoso tanto en la longitud como en todas las características de dicha vía singular. El problema, creemos, van a ser los ciclistas. No todos, naturalmente, pero sí, tal vez, un número más que suficiente para dar al traste con el invento. Es habitual ver a personas que van en bicicleta circulando (pongamos por caso) bajo los soportales (y sin llover) de la calle Sevilla: por el tramo que se extiende desde la esquina con Paúl hasta el Mamelón. Estos disidentes del respeto a los demás tienen el carril-bici a un paso, pero, por lo visto, les resulta más divertido invadir el espacio reservado a los peatones. Es más transgresor.
Esta infracción la cometen desde niñatos semisalvajes hasta adultos que son peores que niñatos salvajes. Saben, además, que no van a ser sancionados (fallo de las autoridades). La bicicleta es hoy, como se dice en el perverso lenguaje de la banalidad, una "filosofía". Los gobernantes confían demasiado en un espíritu cívico que, en buena parte de la población, brilla por su ausencia.