"Hartos de lluvia"
Carlos Manuel López Ramos | Actualizado: 04.01.2010 | 10:37
Esto es lo que dice de la lluvia el excelente 'Diccionario de Símbolos' de Juan-Eduardo Cirlot: "La lluvia tiene un primer y evidente sentido de fertilización, relacionado con la vida y con el simbolismo general de las aguas. Aparte, y por la misma conexión, presenta un significado de purificación, no sólo por el valor del agua como sustancia universal, agente mediador entre lo informal (gaseoso) y lo formal (sólido), admitido por todas las tradiciones, sino por el hecho de que el agua de la lluvia proviene del cielo. Por esa causa, tiene parentesco con la luz. Esto explica que, en muchas mitologías, la lluvia sea considerada como símbolo del descenso de las influencias espirituales celestes sobre la tierra. En alquimia, la lluvia simboliza la condensación o albificación, ratificando el íntimo parentesco de su agua con la luz".
Precioso. Pero creo que ya está bien de tanta fertlización, de tanta purificación, de tanto cielos nublados, de tantas influencias espirituales y de tanta albificación. Ahora lo que queremos es secarnos los huesos y el alma: y que vuelva la luz (la luz en sí misma) en todo su esplendor: y que ya las borrascas se vayan hacia donde les corresponde: hacia las Islas Británicas y la Europa nórdica, cuyo habitantes están acostumbrados a dormir con el paraguas debajo de la almohada.
Los pantanos están llenos: eso está bien; pero las lluvias en Jerez se han pasado de rosca. Han terminado siendo lluvias incivilizadas, catastróficas, violentas. Y ahí están esas zonas rurales del municipio que siguen siendo las víctimas predeterminadas de estos desagradables fenómenos. ¿Estamos ante un problema sin solución?