Durán&Durán, defensores del derecho al trabajo

El artículo 35 de la Constitución Española asegura que “todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo”. Por otra parte, nuestra Carta Magna regula la creación de un Estatuto de Trabajadores en el cual se sustentan todos los asalariados del país para garantizar la satisfacción de sus derechos, unos derechos que en este país ha costado mucho conseguir.

Es evidente que España se ha dotado de instrumentos para asegurar que sus trabajadores tienen una serie de garantías. No obstante, hay quien opera en contra de ellas y que trata de pasar por encima de sus empleados, haciendo caso omiso a las órdenes de las leyes y los convenios y, en ocasiones, despidiendo a sus empleados de una manera que nada tiene que ver con la legalidad vigente.

Es muy habitual conocer casos como estos en la actualidad. Ni siquiera con el abaratamiento del despido algunos empresarios se ajustan a nuestro ordenamiento jurídico, y por eso es estrictamente necesario rodearse de buenos abogados y asesores, que nos ofrezcan la garantía de pelear por nuestros derechos laborales y ponerse en pie de guerra en el momento en el que seamos despedidos de forma injusta.

Uno de mis hermanos, Gabriel, ha tenido problemas últimamente con los empresarios de la fábrica de puertas en la que trabaja. La historia comienza cuando Gabriel, junto con otros muchos de sus compañeros, decide ponerse en huelga a causa del bajo salario que se les estaba pagando y de la cantidad creciente de horas que cada semana dedicaba al trabajo. Los trabajadores tan solo querían reclamar unas condiciones mejores y más dignas por la realización de la actividad a la que dedicaban parte de su vida.

El director de la fábrica no tardaría en contestar. Y lo haría de una manera que nadie se esperaba: despidiendo a tres personas, entre ellas Gabriel, a las que consideraba como principales responsables de la huelga. Allí nadie se lo podía creer. Otro derecho constitucional, el de huelga, estaba siendo violado de una manera salvaje y absolutamente injusta.

En cuanto se conoció la decisión de aquel personaje se pusieron en marcha los mecanismos de defensa del puesto. Estaba claro que aquel despido debía considerarse nulo, pero para defenderse y asesorarse al respecto, Gabriel y los otros dos muchachos optaron por contratar al abogado especialista en casos de despido nulo del gabinete Durán&Durán Abogados, algo que pudieron hacer a través de la página web www.despidonulo.es.

Un final feliz… pero sobre todo, justo

El abogado inspeccionó el caso a la mayor brevedad posible y, efectivamente, constató la grave falta a la que habían sido sometidos los tres trabajadores. Por tanto, y adjuntando la documentación necesaria a tal efecto, presentó una demanda contra la empresa exigiendo que se declarara nulo el despido y que, por tanto, los tres hombres fueran readmitidos en sus puestos de trabajo.

Gracias a toda esa documentación y los argumentos aportados por nuestro abogado, el caso finalizó con un fallo favorable para los nuestros intereses. El despido había sido declarado nulo y nuestros antiguos puestos de trabajo volvían a ser propios de pleno derecho, algo que nos permitía respirar tranquilos y que hacía un poco de justicia en una sociedad en la que poner a alguien en la calle se está convirtiendo en el pasatiempo preferido de muchos empresarios.

En la actualidad, Gabriel y los otros dos muchachos siguen trabajando en aquella fábrica de puertas. Y lo hacen sin tener ningún problema con nadie, puesto que todos sus compañeros conocen su caso y les apoyaron desde un primer momento. Han conseguido sobreponerse a una situación difícil y en la que se necesitaba el asesoramiento y la experiencia de un abogado con conocimiento de causa que trasladara su caso a los Tribunales, algo que habían encontrado en Durán&Durán Abogados.

Un gran porcentaje de los trabajadores de la empresa sigue sumándose a huelgas y paros para solicitar un salario digno y unos horarios más flexibles. Pero esta ya es otra guerra.